Estoy impresionado con las últimas imágenes de nuestras residencias de mayores.
La nefasta actuación de algunos, algunas, auxiliares u otro personal que se dedica, en teoría, a cuidar de nuestros mayores es de lo más denigrante que he podido ver.
Y si lo he visto yo lo puede haber visto cualquiera, incluidos los políticos que juraron ocuparse de los ancianos a los que tanto se les debe, ¿qué clase de estómago tienen que son capaces de dar un beso a su madre o a su abuelo en vez de postrarse de rodillas y pedirles perdón?, ¿a quién hemos puesto al frente?
No quiero saber de qué color son, no me va a ayudar, lo único que quiero saber es si son personas de carne y hueso, porque igual son máquinas y como ahora todo lo decide el ordenador… “lo ha dicho el sistema”.
Cuántas veces hemos escuchado esta maldita frase.
Con que criterio se selecciona el personal de las residencias, ¿no hay nadie cualificado para hacerlo? Porque esta gente también son responsables, desde el director, máximo responsable, pasando por jefes, médicos, sanitarios, auxiliares y entre todos los que conforman la plantilla, toda esa gente que parece que no aparecen por la residencia, que se ponen de perfil ante situaciones tan vergonzosas.
Es tan fácil abusar de alguien tan desvalido, sin apenas reflejos, sin fuerzas, tan indefensos, sabiendo que nadie les va a socorrer porque ahora que ya han dado todo lo que podían dar,  ya a nadie importan. 
Pero ya les llegará. 
Pero eso sí pertenecemos a un país modélico, moderno y sobre todo portador del estandarte de la democracia.
“A otro can con ese hueso”
Fdo. Salgamos hacia delante.