Hace más de medio año un desconocido, del que ni siquiera habíamos oído hablar, mientras trabajábamos, comíamos, dormíamos o sea vivíamos, nos sorprendió e infectó nuestra existencia.

Expertos del gobierno pararon nuestra economía cerrando las empresas, confinando a la población y al igual que si fueran Reyes Magos tiraron chuches, ertes y caramelos a los ciudadanos mandándolos a sus casas y asustándolos con el mantra de que era la única manera
de frenar el virus.

A la par padres y abuelos sin un abrazo de sus seres queridos sin el calor de un adiós lleno de amor y lágrimas fueron muriendo sin nadie que depositara un beso en su frente o en sus mejillas que les sirviera de compañía en el viaje más largo y doloroso de sus vidas.

Todo era un desastre, en pleno temporal, no había un brazo firme que sujetara con fuerza el timón y que supiera como driblar la montañosas olas que veían en nosotros un suculento alimento.

Por falta de liquidez cerraban comercios, bares, talleres, hoteles; la miseria empezaba a campar en las familias, en las ciudades; ya estamos en verano y no llegan los turistas, los de siempre no tendremos vacaciones, los más pequeños no olvidarán aquel paupérrimo verano en casa y ahora que estamos a las puertas del otoño no solo no hemos avanzado sino que han vuelto los horrores.

Nos han acribillado los que mandan con expertos, especialistas, peritos, con todo tipo de profesionales que al final no han podido ser presentados o vayan ustedes a saber si alguna vez existieron.

Como debe ser la solución al problema partirá de los de siempre, de la ciudadanía.

Hemos sido atacados por un virus, como en multitud de ocasiones, y para seguir hacia delante la solución más drástica y segura es reiniciarnos.

Tenemos armas; nuestro cuerpo es capaz de crear sus propios anticuerpos con un poco de tiempo y se lo hemos de proporcionar con sentido común.
Sabemos que podemos ser infectados mediante el aire!; pues ventilación, mascarilla, higiene y distancia de protección y sin demasiado miedo hagamos girar el mundo porque como se pare estamos perdidos.

Si reiniciamos con precaución e ilusión no va a hacer falta un par; sobre todo no olvidar “el esfuerzo solidario es la clave de la prosperidad.

Fdo. Salgamos hacia delante.