El documento de reconocimiento de deuda es un acto unilateral mediante el cual una persona (deudor) reconoce expresamente y de manera voluntaria ante otra (acreedor), que le adeuda una cantidad concreta de dinero, y, consecuentemente, se obliga a liquidar la deuda reconocida en las fechas y condiciones que se especifiquen.

 

La fórmula del reconocimiento de deuda es muy utilizada por autónomos y pymes, en tanto que facilita la reclamación del cobro de deudas, aunque cualquier persona física o jurídica puede hacer valer esta figura.

 

El objetivo de este documento es otorgar al acreedor un medio directo de prueba de la existencia y veracidad de la deuda, y una acción para hacer efectivo su derecho al cobro de la misma.

 

En cuanto a su contenido, si bien puede limitarse al simple reconocimiento de la existencia de una deuda concreta frente al acreedor, también puede incluir otros aspectos como la expresa obligación de pago; forma y fechas en que se realizará el pago, intereses de demora, penalizaciones por el retraso en el pago…, así como las consecuencias que se deriven del incumplimiento de los pagos y de las condiciones que se hayan reconocido y admitido por el deudor, que desembocará probablemente en el ejercicio de las acciones judiciales pertinentes por parte del acreedor, pudiendo éste último instar directamente la ejecución y el embargo contra los bienes del deudor en el caso de que el reconocimiento se haya formalizado mediante escritura pública notarial.

 

Sin embargo, es aconsejable dejar constancia de la procedencia o causa de la deuda, ya que así se evitarán posteriores debates sobre la veracidad de la deuda contraída en el caso de que el deudor impugnase la existencia de la deuda reconocida.

 

La conclusión es que esta figura beneficia tanto al acreedor como al deudor.

 

La principal ventaja que la figura del reconocimiento de deuda otorga al acreedor, es que dispondrá de una prueba fehaciente de la existencia de la deuda en el caso de que tenga que interponer una reclamación judicial contra el deudor que haya incumplido su pago, sin estar obligado a demostrar la existencia de la deuda, salvo que el deudor demuestre lo contrario (al invertirse la carga de la prueba); en este último caso será el deudor quien deberá probar que la deuda no existe o que ya ha sido satisfecha.

 

En cuanto al deudor, la principal ventaja que le proporciona firmar un documento de reconocimiento de deuda es la posibilidad de negociar y obtener mayores facilidades de pago o incluso una reducción de la deuda, y sobre todo disponer de más tiempo para reunir la liquidez necesaria para pagarla, e impedir que el acreedor inicie una reclamación judicial mientras se respeten y cumplan las condiciones determinadas en el documento.

 

 

 

Francisca Negre Vila. 

Abogada

Tel- 971 629 060

E-mail: franciscanegre@gmail.com