En una ruptura matrimonial en la que la vivienda familiar es propiedad de ambos
cónyuges de forma conjunta y proindivisa, la atribución del uso de la vivienda a un
miembro de la pareja en un procedimiento de separación, nulidad o divorcio, no impide
al otro solicitar la venta del inmueble a través la acción judicial de división del bien
común amparada en el art. 400 del Código Civil, que concede el derecho a todo
copropietario de poner fin a la situación de condominio o comunidad ordinaria, con la
única excepción de que las partes hubiesen pactado previamente la indivisión, pacto que
no puede sobrepasar los 10 años de duración.
La acción de división de la cosa común es imprescriptible, por lo que se puede solicitar
en cualquier momento, puesto que nadie está obligado a permanecer en la situación de
condominio de manera indefinida.
Pongamos que sucede que un matrimonio se divorcia y en la sentencia de divorcio se
atribuye el uso de la vivienda familiar a uno de los cónyuges, mientras que el otro
cónyuge, aún siendo cotitular de la vivienda no puede residir ni disfrutar de ella.
En estos casos, el cónyuge/copropietario al que no se le ha atribuido el derecho de uso,
puede solicitar mediante la interposición de una demanda judicial la división de la cosa
común cuya pretensión culmina en la venta de la vivienda en subasta pública, si no ha
habido ningún acuerdo entre las partes, y el posterior reparto entre los condóminos del
dinero que se obtenga de la subasta. Por otra parte, el cotitular que tiene atribuido el
derecho de uso no podrá oponerse a la división de la cosa común, pero sí puede
contestar a la demanda haciendo valer su derecho de uso, solicitando su mantenimiento
y subsistencia pese a la venta del inmueble.
Según la doctrina jurisprudencial reciente, la venta del inmueble no afecta a la
subsistencia del derecho de uso que corresponde al otro cotitular, ex cónyuge, en virtud
de una sentencia de separación, nulidad o divorcio, sino que se mantiene indemne por el
período de tiempo que establezca la sentencia en relación con el proceso matrimonial en
que se acordó.
En conclusión, el derecho de uso no se extingue por la acción de división de la cosa
común si finalmente se adjudica la vivienda a un tercero en subasta pública, en aras a
proteger a la familia y la vivienda; eso sí, para que ese derecho de uso sea oponible
frente a terceros de buena fe, y subsista, debe estar inscrito en el Registro de la
Propiedad.
Francisca Negre Vila.
Abogada
Tel- 971 629 060
E-mail: franciscanegre@gmail.com