Ayer recordé aquella frase de “la información es poder”. , me doy cuenta que quedó obsoleta; actualmente se trata de atontolinarnos con una explosión,  una borrachera de información así de esta forma es más fácil conducirnos a la planta de cerebros low cost.  El estado ideal de nuestro cerebro, es aquel en el que a alguien que sabe explicarse le entendemos, procesamos la información que recibimos y llegamos a una conclusión, palmariamente, para ello necesitamos tiempo.

Evidentemente no es el caso, en la actualidad nos hablan con oraciones sin contenido, sin respetar los puntos, las comas, el entrecomillado; en tres palabras “no saben hablar” y siendo así tampoco saben escribir al igual que leer. Eso sí, son ametralladoras hablando, no respiran, no te dan tiempo a adivinar lo que están diciendo y que no se te ocurra hacerles ver su error porque te espetan “pero tu me entiendes, ¿verdad?” O sea en dos palabras me están diciendo que o entiendo su jerigonza o es que soy un memo.

Hoy todo es como un tráiler, fragmentos a velocidad de vertigo… hasta en los  videos paisajísticos se ha puesto de moda pasarlos a toda velocidad.

¿Habéis visto las nubes?

Parece que llegan tarde a no se donde. Los subtítulos no da tiempo a leerlos, la música te perfora las sienes, tertulianos que gritan y se interrumpen. No parecen discusiones, parecen peleas.

A mí esa cantidad ingente de información, esa borrachera informativa, me onubila, me atonta, me vuelve quebradizo, no me permite saborear lo que veo, lo que me dicen o lo que leo.

Echo de menos el silencio, el espacio, el lento devenir de la vida, por eso en  cuanto pueda me  compro un velerito y cuando no vea salida a tanta ñoñez, me dejo llevar hasta donde me lleve el  viento o a donde me empuje el  viento o lo que sea… “porque tu me entiendes, ¿verdad?”

ASOCIACIÓN FÉNIX SÉNIOR